|
de EL ÁNGEL DEL SILENCIO
1
Te entro como un clavo en la pared del grito,
martillo hasta colgarme de tu aliento
y el ángel del silencio
espera el último quejido de tus piernas
para tender sus alas;
porque es su oficio el acecho,
intemporal, insomne,
condenado a vigilia perpetua,
aunque quiera dormirse
repartiendo
la bendición del pan sobre tus pechos.
Jorge Meretta
envio Graciela Wencelblat
|